La fundación de Mehmed II
Tras la conquista otomana de Constantinopla, Mehmed II encargó la construcción de una nueva residencia imperial en el promontorio histórico de la ciudad. A finales del siglo XV ya se habían construido los primeros patios principales, murallas y edificios de servicio, lo que convirtió al palacio tanto en una residencia como en la sede del gobierno.
La expansión bajo la corte otomana clásica
Durante el siglo XVI, sobre todo bajo el reinado de Solimán el Magnífico y sus sucesores, el complejo se amplió y se perfeccionó. El harén fue ganando importancia, se reconstruyeron o embellecieron las salas ceremoniales y los elementos decorativos en azulejos, madera y caligrafía se hicieron más sofisticados. Los incendios y las necesidades prácticas de la corte también motivaron rediseños periódicos.
Los pabellones posteriores y la evolución de los gustos
Entre los siglos XVII y XIX, los sultanes siguieron añadiendo quioscos, terrazas y pabellones de recreo, sobre todo en los patios superiores. Esas capas posteriores no borraron el proyecto original, sino que lo enriquecieron, dotando al palacio de esa inusual combinación de austeridad administrativa y elegancia ajardinada.
La era de los museos y la conservación
Cuando la corte otomana se trasladó a palacios más nuevos, como Dolmabahçe, Topkapi se fue convirtiendo poco a poco en un complejo museístico. La conservación moderna se ha centrado en la estabilización de la madera, las baldosas, la mampostería y las superficies pintadas, aunque es posible que algunas salas se cierren temporalmente por motivos de restauración o para regular el flujo de visitantes.
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